El Primer REIT Argentino: cuando el ladrillo se encuentra con el mercado de capitales
Alejo Kotowicz- Analista de Gemafi- Junio 2026
Durante décadas, los argentinos tuvieron dos grandes destinos para su ahorro: los instrumentos financieros y el ladrillo. Sin embargo, ambos mundos funcionaron casi siempre por separado. Mientras el mercado de capitales se mantuvo relativamente pequeño en relación con el tamaño de la economía, la inversión inmobiliaria siguió siendo una alternativa reservada para quienes podían destinar sumas importantes de dinero durante largos períodos.
La llegada del primer REIT regulado en Argentina busca, justamente, conectar esos dos universos
Concretamente, se trata de un Fondo Común de Inversión Cerrado Inmobiliario —la versión argentina de lo que en otros países se conoce como REIT— que comenzó a cotizar en BYMA el 10 de junio. Su funcionamiento es relativamente simple: reúne el aporte de miles de inversores para adquirir una cartera de inmuebles que generan renta y, a cambio, entrega cuotapartes que cotizan en bolsa como si fueran acciones. Quien antes necesitaba el capital completo para comprar una propiedad ahora puede acceder al mercado inmobiliario con montos mucho más bajos; y quien antes debía esperar meses para vender un inmueble, ahora puede salir de su posición en cuestión de días a través del mercado.
Detrás del proyecto están Juan Ignacio Abuchdid, fundador y presidente de Grupo IEB, encargado de la estructura financiera, y Beltrán Briones, cofundador de Grupo Briones junto a su padre, quien aporta la experiencia en el negocio inmobiliario. Antes de lanzar su propia desarrolladora, Briones trabajó varios años en una empresa constructora de Buenos Aires participando en la entrega de más de una decena de edificios. En la actualidad también tiene una presencia importante en redes sociales, algo que probablemente ayudó a darle visibilidad al lanzamiento.
«Representantes de Grupo IEB, Grupo Briones y BYMA durante el tradicional toque de campana.10 de junio de 2026. (Foto: BYMA)»
La relevancia de esta primera experiencia va mucho más allá de los inmuebles que el fondo decida incorporar en sus primeros meses. Lo importante es que, por primera vez, el ahorro destinado al ladrillo encuentra un vehículo regulado, transparente y líquido dentro del mercado de capitales. En otras palabras, una inversión históricamente asociada a la baja liquidez empieza a adquirir características propias de un activo financiero.
La respuesta del público inversor muestra que existía interés por una herramienta de este tipo. La colocación inicial recaudó cerca de US$45 millones (muy por encima de los US$15 millones proyectados originalmente) y sumó más de 3.500 inversores. Que esa demanda haya encontrado un canal regulado por la Comisión Nacional de Valores, con un banco actuando como custodio de los activos, en lugar de dirigirse hacia esquemas informales, es una señal positiva para el desarrollo del mercado de capitales argentino.
Vale aclarar que en esta primera etapa el fondo eligió una estrategia conservadora. Comprará únicamente propiedades terminadas, evitando lo que sus administradores denominan «riesgo desarrollador», y concentrará su cartera en inmuebles ubicados en Buenos Aires. Es una decisión lógica para un instrumento que recién comienza y necesita construir confianza antes de asumir mayores riesgos.
Sin embargo, el verdadero logro no está tanto en los activos que compre este primer fondo, sino en haber demostrado que una estructura de estas características puede crearse, regularse y colocarse con éxito en Argentina. Ese antecedente abre la puerta para que en el futuro aparezcan nuevos vehículos con estrategias más amplias y ambiciosas.
Ese próximo paso todavía no llegó al interior del país. El alcance de este primer REIT se limita a Buenos Aires y, por ahora, Tucumán queda fuera de su radar. Sin embargo, la infraestructura legal, regulatoria y operativa que deja este lanzamiento es exactamente la que necesitaría, el día de mañana, un instrumento orientado a financiar desarrollos inmobiliarios en otras provincias.
El puente entre el ahorro y el ladrillo empezó a construirse. Ahora queda por ver hasta dónde puede llegar.



