Construcción: más allá de los índices
Leila Misurielo – Economista – Agosto 2026
COSTO DEL M²
La revista Arquitectura & Construcción elabora mensualmente el cómputo y presupuesto de una vivienda tipo de 150 m², tomando como insumo los informes de la Cámara de la Construcción, las paritarias de la UOCRA y relevamientos propios de precios de materiales. Para hacer comparables los valores a lo largo del tiempo, cada dato histórico fue llevado a pesos de julio de 2026 mediante el IPC publicado por el INDEC. El gráfico muestra precios actualizados, no deflactados.
Gráfico 1
En los últimos dos años, el costo por metro cuadrado se ha mantenido relativamente estable en términos reales, fluctuando en torno a los $2,2 millones de pesos de julio de 2026. Esta estabilidad puede leerse desde dos ángulos complementarios. Por el lado de la oferta, la mayor apertura a la competencia internacional moderó el poder de precio de los insumos transables. Por el lado de la demanda, la obra nueva no genera presión suficiente para mover precios al alza. Ambas dinámicas convergen en el mismo resultado: un costo que se mantiene acotado en un contexto de actividad débil.
Ese contexto de demanda acotada se refleja también en los niveles de actividad del sector. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), que el INDEC elabora mensualmente a partir del consumo aparente de los principales insumos utilizados en obras privadas y públicas, permite leer con mayor precisión qué está pasando adentro del sector: no solo cuánto produce sino, cuando se lo desagrega, qué tipo de obras están traccionando esa producción.
ISAC
Gráfico 2
En junio de 2026, el ISAC registró una suba de 4,0% respecto a igual mes del año anterior. El acumulado del primer semestre de 2026 muestra un incremento de 2,8% respecto al mismo período de 2025. Sin embargo, la lectura más relevante no está en la variación interanual sino en el comportamiento de la serie desestacionalizada, que cayó 4,1% respecto a mayo, revirtiendo la totalidad de la suba registrada el mes anterior. La tendencia-ciclo registró una variación negativa de 0,1%, la primera en varios meses.
Lo que estos datos muestran en conjunto es un sector que oscila dentro de un rango deprimido sin lograr salir de él. Para dimensionar ese piso: el ISAC de junio de 2026 se ubica en 145,9 puntos, un 23,8% por debajo del valor registrado en junio de 2023, cuando el índice alcanzaba 191,4 puntos. La variación interanual positiva que muestra el dato de este mes se explica en parte porque se compara contra un período de fuerte contracción, no porque el nivel actual sea alto en perspectiva histórica.
LO QUE DICEN LOS INSUMOS
Cuando se desagrega el ISAC por tipo de insumo, aparece una distinción que permite precisar qué tipo de actividad está ocurriendo dentro del sector. En junio de 2026, los materiales de terminación y equipamiento registraron subas interanuales significativas: grifería, tubos y vidrio subió 30,8%; artículos sanitarios de cerámica, 10,7%; placas de yeso, 10,5%; y ladrillos huecos, 7,1%. En el otro extremo, los insumos más vinculados a obra gruesa, estructura e infraestructura mostraron caídas: asfalto bajó 17,1% interanual, mosaicos graníticos y calcáreos 13,6%, pisos y revestimientos cerámicos 3,4%, hormigón elaborado 2,0% y cemento portland 1,2%.
Esa divergencia entre insumos sugiere que lo que está traccionando el sector se orienta hacia la refacción y el equipamiento de unidades existentes más que hacia la construcción de obra nueva. Los materiales que suben son los que se colocan en etapas finales de una obra o en intervenciones sobre lo construido. Los que caen son los que se consumen en etapas iniciales: estructura, losas, pavimentación. La contracción de la obra pública, que históricamente demanda asfalto, hormigón e infraestructura vial, contribuye a explicar una parte de ese comportamiento. La obra privada nueva, por su parte, tampoco genera la demanda suficiente para compensar esa ausencia.
El despacho de cemento de julio de 2026, disponible con un mes de rezago respecto al último dato del ISAC y por lo tanto no directamente comparable, aporta una señal consistente con esta lectura: 817.528 toneladas despachadas, con una caída del 8,2% respecto a julio de 2025. El cemento, insumo central en las etapas iniciales de cualquier obra, sigue sin mostrar la recuperación que esperaría verse si la construcción nueva estuviera reactivándose.
El conjunto de los indicadores dibuja un sector que no está paralizado pero que tampoco está construyendo en el sentido pleno de la palabra. El costo del metro cuadrado se mantiene estable, el ISAC oscila sin consolidar una tendencia ascendente y los insumos que más se consumen son los de terminación, no los de obra nueva. Lo que el sector muestra, mirado en conjunto, es una demanda que cambió de forma: se refacciona, se equipa, se interviene sobre lo existente. La pregunta que queda abierta es cuándo y con qué condiciones vuelve la obra nueva, que es la que los números todavía no muestran.



