CASA MONTES
FICHA TECNICA
NOMBRE | CASA MONTES
UBICACIÓN | San Miguel del Monte, Buenos Aires, Argentina
TIPOLOGÍA | Vivienda Unifamiliar
ESTUDIO DE ARQUITECTURA | Meneghetti Arquitectos
ARQ. A CARGO | Lucas Meneghetti, arq.
COLABORADORES | Sebastian Meneghetti – Juan Pablo Meneghetti
INGENIERÍA | Hernan Ferraro
FOTOGRAFÍA | Fernando Schapochnik
SUPERFICIE | 5000 m² (lote) – 220 m² (construida)
MEMORIA DESCRIPTIVA
El proyecto se implanta en un amplio terreno en San Miguel del Monte, en una zona de baja densidad caracterizada por extensiones verdes, caminos de tierra y la presencia de silos metálicos que punctúan el paisaje rural. Estas estructuras agrícolas, tan propias del imaginario de las escapadas desde la ciudad de Buenos Aires, operan como referencia material y simbólica: son infraestructura productiva, pero también memoria construida del territorio. En ese contexto abierto, horizontal y de límites difusos, la casa busca insertarse sin estridencias,
asumiendo la lógica del lugar antes que imponiendo una forma ajena.
La estrategia proyectual parte de una decisión deliberada: construir con un único material envolvente, continuo y reconocible, capaz de dialogar con el entorno inmediato. El metal corrugado —presente en galpones, silos y cobertizos rurales— se convierte en el material protagonista. Reinterpretado y reconfigurado, deja de ser mero cerramiento industrial para asumir un rol estético y tectónico. Su condición ondulada captura la luz cambiante del campo;
su color plateado refleja el cielo, la niebla matinal y la escarcha sobre el verde profundo de la llanura. Según la hora del día y la estación, la casa se vuelve más opaca o vibrante, más mate o luminosa, estableciendo una relación dinámica con el clima y el paso del tiempo.
La implantación responde de dos formas complementarias. Hacia el frente, el volumen se presenta más cerrado y compacto, construyendo un umbral claro entre lo público y lo íntimo.
La fachada opaca protege la privacidad interior y refuerza la idea de refugio. Hacia el contrafrente, en cambio, la casa se abre a un patio contenido por dos alas laterales que abrazan el vacío y, a la vez, lo proyectan hacia el horizonte sin límites. Este movimiento de cierre y apertura traduce espacialmente la experiencia de la vida rural: recogimiento y expansión, interioridad y paisaje, abrigo y vastedad.
El programa se organiza mayormente en planta baja, mediante una secuencia lineal y fluida de espacios que favorecen la continuidad visual y funcional. Las áreas sociales se vinculan directamente con el patio y el entorno, mientras que los sectores más privados se resguardan en los extremos del volumen. La circulación no se concibe como un pasillo aislado, sino como parte del espacio habitable, integrando visuales cruzadas y relaciones diagonales que
amplifican la percepción del conjunto.
La cubierta se resuelve con una única gran pendiente convergente, decisión que simplifica la volumetría exterior y, al mismo tiempo, enriquece la espacialidad interior. En el punto más alto se genera un ámbito de mayor altura que permite incorporar un loft habitable, concebido como mirador y refugio lúdico. Este espacio, pensado especialmente para los más pequeños, introduce una dimensión vertical inesperada dentro de la horizontalidad dominante del paisaje, sumando posibilidades de apropiación cotidiana.
Desde el punto de vista constructivo, la continuidad del material refuerza la lectura unitaria del proyecto. La envolvente metálica funciona como piel protectora frente a las inclemencias del clima pampeano, mientras que el interior incorpora superficies cálidas y texturas que equilibran la austeridad exterior. La casa no reniega de su condición contemporánea, pero tampoco desconoce la tradición constructiva rural; más bien la reinterpreta desde una mirada actual y sintética.
Fotos
Planimetría























