CONSTRUIR EL REENCUENTRO
Tucumán, Agosto 2026 – Asado de egresados del Instituto Técnico
Hay obras que se proyectan, se calculan y se construyen. Y hay otras que empiezan mucho antes, casi sin que uno se dé cuenta: en un aula, en un taller, en un recreo, en una amistad. El Asado de Egresados del Instituto Técnico pertenece, de alguna manera, a estas últimas.
Para quienes pasamos por el Instituto, el Asado no es solamente una reunión anual. Es una experiencia más de aquellas que la institución termina incorporando a nuestra historia. Porque uno egresa, o no, sigue estudiando, comienza a trabajar, forma una familia, emprende, se muda, cambia de ciudad o incluso de país; pero hay determinados vínculos que permanecen esperando una oportunidad para volver a encontrarse.
Y ese día, sucede. El Asado de Egresados es, sobre todo, reencuentro y participación comunitaria. Es volver a compartir una mesa con alguien a quien quizás no vemos desde hace años y descubrir, después de los primeros minutos, que algunas cosas siguen exactamente donde las dejamos.
Cada edición tiene además una particularidad que explica buena parte de su espíritu: la organización queda en manos de la promoción que cumple 25 años de egresada. Este 2026 nos tocó a nosotros: la PROMOCIÓN 2001.
Veinticinco años después de haber terminado aquella etapa, volvimos a organizarnos, a discutir ideas, repartir tareas, buscar soluciones, equivocarnos, corregir, insistir y trabajar durante meses para recibir nuevamente en nuestra casa a generaciones enteras de egresados.
No existe detrás de esto una finalidad económica. Podríamos decir que es una organización sin fines de lucro, sólo emocionales. Y quizás sea justamente por eso que se trabaja con tanta intensidad. Porque el resultado no se mide únicamente en entradas vendidas, cantidad de asistentes o números de una planilla. Se mide en abrazos, encuentros inesperados, recuerdos que vuelven, mensajes recibidos después del evento y en esa sensación difícil de explicar de haber hecho algo por una institución que alguna vez hizo muchísimo por nosotros.
Una comunidad que trascendió las aulas
Con el correr de los años, los que pasaron por el Instituto Técnico fueron ocupando lugares en los más diversos ámbitos: arquitectura, construcción, ingeniería, industria, minería, comercio, servicios, producción, emprendimientos, docencia, organismos públicos y empresas de distinta escala.
Muchos son hoy profesionales, empresarios, emprendedores y decisores dentro del ecosistema productivo y empresarial de Tucumán, de la Argentina y también del exterior. Por eso consideramos especialmente valiosa la participación de empresas que acompañan el Asado.
No se trata solamente de colocar una marca dentro de un evento. Significa acompañar una tradición profundamente arraigada y acercarse a una comunidad heterogénea que comparte algo mucho más fuerte que una actividad profesional: una historia común.
Para nosotros, cada empresa, institución o emprendimiento que decidió participar también terminó formando parte de esa experiencia. Y eso tiene un valor diferente.
El Yunque: dejar algo escrito
Dentro de esa misma idea nació también El Yunque de los Egresados, la revista interna que editamos, imprimimos y entregamos durante el Asado.
El Yunque busca ser un espacio abierto para quienes tengan algo que contar. Historias del Instituto. Anécdotas. Recuerdos. Reflexiones. Homenajes. Humor. Fotografías. Experiencias profesionales. Personas que dejaron huella. Porque una comunidad también se construye cuando es capaz de contar su propia historia.
Cada edición termina siendo una pequeña cápsula del tiempo. Algo que alguien se llevará a su casa después del Asado y que posiblemente vuelva a abrir dentro de algunos años. Y allí estarán nuevamente nombres, historias, amigos y momentos que quizás la memoria había empezado a guardar demasiado lejos.
El gran día
Y finalmente llega el día. Después de meses de organización llega un momento en que ya no queda mucho más por planificar. Hay que abrir las puertas. Y entonces, literalmente, puede pasar cualquier cosa. Puede llover y obligarnos a cambiar todo. Puede aparecer ese sol tucumano capaz de transformar cualquier espacio abierto en un desafío. Puede hacer frío. Puede soplar viento.
A nosotros, la Promo 2001, el clima nos hizo un regalo. Fue un día fresco, sin ese sol que a veces castiga y sin la lluvia que puede aislarnos. Como si hasta eso hubiera decidido acompañar. Pero este Asado tenía además una apuesta que veníamos imaginando desde hacía tiempo.
Por primera vez decidimos hacer cosas distintas, que buscaban hacer que el Evento sea Premium como, por ejemplo, asar el vacío a la estaca. No era precisamente la alternativa más sencilla. Era una decisión fuerte, de esas que durante la organización generan preguntas y algún que otro miedo. Pero cuando vimos aquellas estacas alrededor del fuego y después las mesas llenas, entendimos que había valido la pena. Ese vacío seguramente quedará entre los recuerdos de nuestra edición.
Otro distintivo de esta edición, buscando subir el nivel fue, sin duda, la Alianza estratégica con esta Revista, reconocida por años de prestigio, lo cual también conquistó a las Empresas que quisieron ser Sponsors de este maravilloso Evento. Después llegó la música.
Como ya es parte del espíritu del encuentro, participaron grupos folclóricos y bandas referentes con una característica que nos llena de orgullo: siempre hay un egresado del Instituto Técnico arriba del escenario.
Entonces ocurre algo difícil de fabricar artificialmente. El que está tocando conoce al que está abajo. El que canta alguna vez caminó los mismos pasillos. El que escucha quizás fue compañero, profesor, alumno de otra generación o simplemente comparte esa pertenencia.
No hay público y artistas. Por algunos momentos somos todos parte de lo mismo.
La esquina
Y cuando parece que el Asado termina, en realidad falta algo. La chumbeada. La esquina. Ese último ritual multitudinario que visto desde afuera probablemente resulte difícil de explicar.
Y quizás sea mejor que así sea. Porque hay tradiciones que no necesitan traducción. Hay que haber pasado por el Técnico. Hay que conocer sus códigos. Haber caminado sus talleres y sus aulas. Haber compartido alguna vez esa manera tan particular que tenemos de sentirnos parte.
En esa esquina se mezclan promociones separadas por décadas. Profesionales, estudiantes, empresarios, docentes, padres, hijos, amigos. Por unos minutos desaparecen los cargos, los currículums y las distancias que la vida fue poniendo.
Somos simplemente los del Técnico.
La chumbeada es ruidosa, multitudinaria, desordenada y profundamente nuestra. Tan nuestra que quizás sólo nosotros podamos entenderla. Después llega el silencio. Se desmonta. Se guarda. Se limpia. Cada uno vuelve a su casa.
Y después de casi un año pensando, trabajando y soñando este encuentro, aparece inevitablemente una pregunta: ¿valió la pena?
Para la Promo 2001, la respuesta quedó escrita en cada abrazo, en cada mesa compartida, en cada página de El Yunque, en cada canción, alrededor del fuego y en aquella esquina. Salió incluso mejor de lo que imaginábamos.
Y entonces comprendimos algo. Durante años el Instituto Técnico nos enseñó a construir. Esta vez, veinticinco años después de egresar, nos tocó construir otra cosa: un reencuentro.
Promo 2001, Comisión organizadora del Asado de Egresados del Instituto Técnico 2026.
Ficha Técnica
Comisión Sponsors | Arqs. Oscar Lucero, José Marteau y Franco Bonanno
Equipo Marketing y Diseño | José Aebicher y Genaro Casagrande
