La brecha se achica: lo que el Censo 2022 revela sobre hogares y vivienda en Argentina y Tucumán
Bernabé Manzone y Bernabé Salas Arón – Economistas – Septiembre 2026
Entre 2010 y 2022, los hogares argentinos crecieron más rápido que la población, y las viviendas totales crecieron un poco por debajo de esa demanda. Pero cuando se mide el indicador que realmente importa —cuántos hogares logran acceder a una vivienda ocupada propia— la foto es la de una mejora sostenida, tanto a nivel país como en Tucumán.
Cada diez o doce años, el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas le toma una radiografía al país. La comparación entre 2010 y 2022 muestra que, mientras la población nacional creció 14,40%, la cantidad de hogares aumentó 30,90% — más del doble. El stock de viviendas particulares, por su parte, creció 28,62%: apenas 2,3 puntos por debajo del ritmo de formación de nuevos hogares.
Esa brecha entre hogares y viviendas totales, sin embargo, no es la métrica que mejor describe el déficit habitacional. El stock total de viviendas incluye tanto las ocupadas como las que están vacías, y una vivienda vacía no aloja a nadie. Para saber si a los hogares les está costando más o menos conseguir un techo propio, la comparación correcta es entre la cantidad de hogares y la cantidad de viviendas ocupadas — porque cuando hay más hogares que viviendas ocupadas, la diferencia son hogares que necesariamente comparten una vivienda con otro hogar (lo que el Censo llama allegamiento).
La brecha real se achicó, y fuerte
Hecho ese cálculo, el diagnóstico cambia bastante:
A nivel nacional, en 2010 había 854.168 hogares más que viviendas ocupadas (un 7,02% del total de hogares del país convivía con otro hogar en la misma vivienda). Para 2022, esa diferencia bajó a 233.286 hogares — apenas 1,46% del total. La brecha se redujo 72,7% en la década.
En Tucumán, la mejora también fue significativa, aunque la provincia arrancó peor y llegó un poco peor: en 2010, el excedente de hogares sobre viviendas ocupadas era de 32.717 (8,88% de los hogares tucumanos), y en 2022 bajó a 11.748 (2,32%). La brecha se redujo 64,1%.
Fuente: elaboración propia en base a datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010 y 2022 (INDEC).
En otras palabras: en ambos territorios, la proporción de hogares que necesita compartir una vivienda con otro hogar cayó con fuerza en doce años. Tucumán partía de una situación relativamente más desfavorable que el promedio nacional (8,88% vs. 7,02% en 2010) y, si bien mejoró mucho, en 2022 seguía por encima del promedio país (2,32% vs. 1,46%).
El otro dato: Tucumán construyó más rápido que su propia demanda de hogares
Un segundo hallazgo, que surge de comparar viviendas totales contra hogares, es que Tucumán tuvo un comportamiento distinto al del resto del país en materia de construcción:
- Nacional: los hogares crecieron 30,90% y las viviendas totales 28,62% — la construcción quedó levemente por debajo de la demanda.
- Tucumán: los hogares crecieron 37,17% y las viviendas totales 39,53% — la construcción superó a la demanda.
Fuente: elaboración propia en base a datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010 y 2022 (INDEC).
Este dato es coherente con la mejora en la brecha hogares/viviendas ocupadas: si Tucumán construyó a un ritmo mayor que el crecimiento de sus hogares, es razonable que gran parte de esa construcción nueva haya sido absorbida por hogares que antes convivían con otros, explicando la fuerte caída del indicador de allegamiento.
¿Y la vivienda vacía?
Un tercer ángulo, complementario y no contradictorio con lo anterior, es qué pasó con el stock de viviendas desocupadas — que es un fenómeno distinto al del déficit por allegamiento, y no necesariamente algo negativo (incluye vivienda en venta, en sucesión, en zonas de despoblamiento, segunda residencia, etc.).
En términos absolutos, la cantidad de viviendas desocupadas bajó con fuerza a nivel país (-16,77%, de 2.518.244 a 2.095.933), mientras que en Tucumán se mantuvo casi estable (-2,05%, de 60.608 a 59.363).
Pero como el stock total de viviendas creció mucho más en Tucumán que a nivel nacional, la tasa de vacancia (desocupadas sobre el total de viviendas) bajó en ambos territorios, y de forma comparable:
Es decir, aunque el número absoluto de viviendas vacías en Tucumán casi no se movió, su peso relativo dentro del stock total cayó de forma similar a la caída nacional — porque el denominador (viviendas totales) creció mucho más rápido allí. No hay, con estos datos, evidencia de que la construcción nueva en Tucumán haya quedado «ociosa»: todo lo contrario, la vacancia relativa bajó y la brecha de allegamiento se redujo con fuerza, señales ambas de que el stock nuevo se está ocupando.
Fuente: INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010 y 2022. Brecha y tasa de vacancia: elaboración propia.
Conclusión
La brecha habitacional, medida correctamente como la proporción de hogares que debe compartir una vivienda con otro hogar, se achicó con fuerza entre 2010 y 2022: cayó 72,7% a nivel nacional y 64,1% en Tucumán. La provincia, además, construyó por encima de su propia demanda de hogares —algo que no ocurrió a nivel país— y esa construcción no quedó ociosa, ya que su tasa de vacancia bajó en una magnitud comparable a la nacional; aún así, Tucumán partía de una situación más desfavorable en 2010 y en 2022 seguía por encima del promedio del país, por lo que la mejora, siendo real, no alcanzó para cerrar la distancia. Estas conclusiones, de todos modos, surgen de una lectura estructural entre dos fotos censales con doce años de diferencia, que no dice nada sobre lo ocurrido en el mercado de la construcción desde 2022, ni distingue la calidad constructiva de las viviendas, ni capta si acceder a ellas es económicamente viable para todos los hogares.



