Reconfiguración del empleo en Argentina: más puestos, menor calidad
Bernabé Salas Arón | Bernabé Manzone – Economistas – Febrero 2026
Los datos de la Cuenta Nacional de Generación del Ingreso (INDEC, III trimestre de 2025) permiten analizar la evolución del empleo entre 2023 y 2025 y su vínculo con la actividad económica sectorial.
El balance agregado es claro: el empleo formal cayó en torno a 220.000 puestos, mientras que el empleo informal aumentó aproximadamente 231.000 personas y el cuentapropismo (monotributo) se expandió en más de 400.000 trabajadores.
Al contrastar estos cambios con la dinámica sectorial, emergen patrones definidos de reconfiguración laboral:
– La construcción aparece como uno de los sectores más afectados, con una destrucción de empleo explicada casi exclusivamente por la pérdida de puestos formales.
– En la industria manufacturera, si bien no se observa una caída neta del empleo total, se evidencia un reemplazo de empleo asalariado formal por modalidades de cuentapropismo, profundizando la precarización.
– Hoteles y restaurantes, y transporte y comunicaciones concentran el mayor crecimiento del empleo informal e independiente, impulsado en gran parte por la expansión de plataformas de delivery y transporte privado, bajo esquemas de baja calidad laboral.
– El sector agropecuario, acompañado por una mejora en su nivel de actividad, logró crear empleo, aunque predominantemente informal y cuentapropista.
En contraste, minas y canteras e intermediación financiera (los sectores de mayor crecimiento en actividad desde diciembre de 2023) no solo no generaron empleo, sino que hoy emplean menos personas que en 2023, reflejando su carácter altamente capital-intensivo.
Este comportamiento refuerza una conclusión estructural: los sectores petroleros, gasíferos y financieros no compensan la pérdida de empleo en sectores más intensivos en trabajo. Un dato adicional relevante es el comercio, que, pese a la caída de su actividad, fue el único sector privado que logró generar empleo formal.
En este contexto, y tras dos años de cambios significativos en la política económica, junto con una reforma laboral en discusión, los incentivos a profundizar el empleo formal aparecen debilitados. Con un nuevo esquema regulatorio en perspectiva, las decisiones de contratación tienden a postergarse o a canalizarse por modalidades no registradas.
La reconfiguración del empleo argentino plantea desafíos socioeconómicos relevantes y exige una lectura estratégica, especialmente para evitar dinámicas asociadas a fenómenos como la Dutch Disease.



